
"Una vez baile con un vizconde. Fue el momento más maravilloso de mi vida".
Esto es lo que suspira Madame Bovary en la nueva versión para televisión de Hallmark basada en la novela de Gustave Flaubert sobre esta mujer desilucionada del matrimonio, la vida y el amor, que se arroja a las aventuras pasionales que le ofrecen sus amantes gallardos y sensuales, pero tan debiles e inconstantes como ella misma. Me pregunto yo: ¿De dónde sale esa misteriosa necesidad masoquista de establecer un vínculo no en paz y armonía, si no violento, que nos otorge, a nosotros, los MASOCAS, esa fervorosa y misteriosa sensación llamada Dolor?
¿Han pasado los días en que los amantes caprichosos y las damicelas heróicas y lascivas se arrojaban al ahogo de los placeres mundanos exigiendo tan solo que los lalmaran con el nombre de "Marta". Digo yo: parece que ahora ya ni siquiera importa el nombre con el cual te llamen. Marta, Pedro, Asuzena, Roberto, Horacio, o Ayudante de Santa ¡Ya da igual! ¡Ya no importa nada!
Pienso que soy una persona de emociones intesas, porque el ser humano es siempre la misma raza (aunque evolucione, siempre lo hara, tengamos esperanza) pero hay diferentes especies. y también es cierto que el dolor, como decía un libertino frances del siglo XVIII "es mucho más intenso que el placer". No estoy en desacuerdo para nada, pero... ¿Nuestro afan de buscar la intensidad en la vida y las emociones en general, nos lleva a esto? ¿A ser héroes románticos y heroinas suicidas que arriesgan sus vidas solo por un dolor amoroso pero doloroso al fin que tan solo las acercara inexorablemente hacia un estado penoso similar a la propia muerte? ¿Qué nombre nos dara nuestro sexy torturador cuando se tope con nuestra tumba en el lecho o el lugar en donde retozavamos felices y despreocupados? ¿Le dara a la victima de sus excesos el nombre que tuvo, o le dara igual?
Comienzo a preguntarme si mi busqueda por la originalidad en las sensaciones no me está desbordando. Pucha! Muchas incognitas.
Por un lado:
¿Quiero morirme, ponele que mañana, y decir mientras suba los escalones a la finitud "lo mejor de mi vida fue un minué con ese reverendo y sensual hijo de puta"? ¿Quiero darlo todo por sentir tan solo el refrescante remanso... del látigo de la mujer a quien amo? Yo creo que hay muchas maneras de amar y hacer sentir dolor quizás hasta sea (aunque una muy insana) una de ellas. Pero una cosa es "te amo mal" y otra "te pego, bien o mal, pero como a mi se me ocurra y tan solo por que te pego". ¿Merezco hacerle un rinconcito en mis sueños... a una cuchilla de Gilette?
Y por el otro:
Esa Vie Boheme llena de encanto, en la que el mañana, la muerte, el fin... no te importan. ¿Mañana sentiré dolor? ¿Mañana moriré? Y si muero mañana, ¿Por qué habría de perderme quemar mi cuerpo en ese Altar del Placer que son los golpes de mi amado? ¿Por qué no creer, no engañarme con qué sus golpes no son solo bofetadas, si no una muestra no de que me ama, si no, de que amo, o lo amo, o amo gozar, o amo saber que así es sentir ese elektro shok violento que me genera su rabiosa forma de aniquilarme y gozar conmigo aunque no junto a mí. O junto a mí aunque no conmigo o a mi lado.
Como dije, creo que hay razas y razas. Muchos prefeririían lo primero, otros lo segundo. Tal vez deba uno escuchar su corazón, poner en claro lo que quiere y lo que se le presenta y ir hacia allá, hacia el horizonte, donde, sin importar que vaya a elegir uno, le espera una forma única de vivir la vida, y tal vez eso sea lo más importante.
La pregunta es... ¿Y yo que elijo?
Da para pensarlo
Como estamos con los bailes. Sin duda la heroina de Dirty Dancing, Baby, y está otra de las novelas tragicas francesas, Emma Bocary, son un ejemplo claro de lo que es "bailar pegados" o "bailar pegando".
¿Han pasado los días en que los amantes caprichosos y las damicelas heróicas y lascivas se arrojaban al ahogo de los placeres mundanos exigiendo tan solo que los lalmaran con el nombre de "Marta". Digo yo: parece que ahora ya ni siquiera importa el nombre con el cual te llamen. Marta, Pedro, Asuzena, Roberto, Horacio, o Ayudante de Santa ¡Ya da igual! ¡Ya no importa nada!
Pienso que soy una persona de emociones intesas, porque el ser humano es siempre la misma raza (aunque evolucione, siempre lo hara, tengamos esperanza) pero hay diferentes especies. y también es cierto que el dolor, como decía un libertino frances del siglo XVIII "es mucho más intenso que el placer". No estoy en desacuerdo para nada, pero... ¿Nuestro afan de buscar la intensidad en la vida y las emociones en general, nos lleva a esto? ¿A ser héroes románticos y heroinas suicidas que arriesgan sus vidas solo por un dolor amoroso pero doloroso al fin que tan solo las acercara inexorablemente hacia un estado penoso similar a la propia muerte? ¿Qué nombre nos dara nuestro sexy torturador cuando se tope con nuestra tumba en el lecho o el lugar en donde retozavamos felices y despreocupados? ¿Le dara a la victima de sus excesos el nombre que tuvo, o le dara igual?
Comienzo a preguntarme si mi busqueda por la originalidad en las sensaciones no me está desbordando. Pucha! Muchas incognitas.
Por un lado:
¿Quiero morirme, ponele que mañana, y decir mientras suba los escalones a la finitud "lo mejor de mi vida fue un minué con ese reverendo y sensual hijo de puta"? ¿Quiero darlo todo por sentir tan solo el refrescante remanso... del látigo de la mujer a quien amo? Yo creo que hay muchas maneras de amar y hacer sentir dolor quizás hasta sea (aunque una muy insana) una de ellas. Pero una cosa es "te amo mal" y otra "te pego, bien o mal, pero como a mi se me ocurra y tan solo por que te pego". ¿Merezco hacerle un rinconcito en mis sueños... a una cuchilla de Gilette?
Y por el otro:
Esa Vie Boheme llena de encanto, en la que el mañana, la muerte, el fin... no te importan. ¿Mañana sentiré dolor? ¿Mañana moriré? Y si muero mañana, ¿Por qué habría de perderme quemar mi cuerpo en ese Altar del Placer que son los golpes de mi amado? ¿Por qué no creer, no engañarme con qué sus golpes no son solo bofetadas, si no una muestra no de que me ama, si no, de que amo, o lo amo, o amo gozar, o amo saber que así es sentir ese elektro shok violento que me genera su rabiosa forma de aniquilarme y gozar conmigo aunque no junto a mí. O junto a mí aunque no conmigo o a mi lado.
Como dije, creo que hay razas y razas. Muchos prefeririían lo primero, otros lo segundo. Tal vez deba uno escuchar su corazón, poner en claro lo que quiere y lo que se le presenta y ir hacia allá, hacia el horizonte, donde, sin importar que vaya a elegir uno, le espera una forma única de vivir la vida, y tal vez eso sea lo más importante.
La pregunta es... ¿Y yo que elijo?
Da para pensarlo
Como estamos con los bailes. Sin duda la heroina de Dirty Dancing, Baby, y está otra de las novelas tragicas francesas, Emma Bocary, son un ejemplo claro de lo que es "bailar pegados" o "bailar pegando".

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