Lo peor de no que no fuiste real
es que no soy parte de la historia.
Que no hay una historia en común.
Y todo terminó en dos detalles falsos
en dos pistas puestas al reverendo pedo
para que un lector de policiales
construyera una conclusión boluda
¿se parece bastante a la vida, no?
viernes, 22 de mayo de 2009
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