
Y ahora nos venimos a enterar quien vale y quien no, y tener que decidir quien será tu hierro o quien se irá con el próximo oleaje marino que parta. Duro. No nos enseñaron que la vida y las cosas cambiaran. Pero estoy feliz. Estos, (y otros, que creo que saben quien son) se quedan, iguales al hierro. El resto, que sea silencio...

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